Las
madres, los padres, que perdemos un Niñ@ del Agua siempre los llevamos en
nuestro corazón. Todos los días de nuestras vidas dedicamos un tiempo propio
para recordarles, enviarles nuestro cariño, nuestro Amor. Aunque físicamente ya
no estén con nosotros, ellos siempre nos acompañan en nuestra alma, en nuestro
espíritu, en nuestro corazón.
Hoy,
en un día especial, el Día Internacional de la Muerte Perinatal y Neonatal, quiero
enviar todo mi Amor, mi cariño y mi respeto a todas las mamás y papás que han
pasado por la pérdida de su bebé. No existe dolor más intenso y más ingrato que
el producido por la muerte de un ser querido, en especial, el de un/a hij@. Sin
importar el tamaño, el momento o la forma en el que la marcha se produjo, este
dolor es siempre desgarrador, atenazante, avasallador. En el instante en el que
las madres y los padres somos conscientes del fallecimiento de nuestro amado
bebé, nuestro corazón estalla en mil pedazos, nuestra alma se agrieta y
nuestras ganas de vivir se escapan de nuestro cuerpo. Justo en este momento,
tod@s necesitamos arropo, cariño, Amor incondicional, palabras bondadosas
llenas de respeto y reconocimiento hacia nuestra pena, hacia nuestros
sentimientos, hacia la validez de nuestro duelo. Palabras libres de opiniones y
juicios, palabras sinceras de Amor y respeto hacia nuestro inmenso drama.
Tenemos
derecho a estar triste tras la marcha de nuestros bebés, es algo lógico y
natural, la muerte se ha llevado una parte de nosotras mismas, una porción de
nuestro ser que jamás podremos recuperar. Junto a nuestros bebés se marcharon nuestros
sueños, nuestras ilusiones, nuestro futuro. La sociedad debe comprender que no
necesitamos que se le reste importancia a nuestro dolor, muy al contrario,
necesitamos que nos visibilicen, poder hablar de nuestros bebés del agua, de
nuestra pena, de nuestras ilusiones perdidas, de lo que sentimos. Necesitamos
apoyo, comprensión, no reproches o minimización de nuestra pérdida o dolor.
Comprender
que tu hija, que tu hija ha muerto es una realidad muy dura, conlleva mucho
tiempo el poder asumirlo, se logra, pero el camino hasta llegar a este
entendimiento es largo y complejo. Ese camino, está lleno de pesadumbre, de
lágrimas. Ofrecednos vuestros hombros, vuestro regazo, si no sabes que decir,
vuestro gesto de consuelo, de comprensión. La vida y la muerte también van
parejas en la maternidad, algunas vivimos una maternidad diferente, en la que
nuestro bebé está físicamente ausente, pero pervive siempre en nuestro corazón.
A
las mamás y papás del agua, os envío todo mi apoyo, todo mi cariño, toda mi
comprensión.
Muy bonito. Me ha llegado al alma. Yo también tengo un bebé de agua.
ResponderEliminarMJ
Un fuerte abrazo,
EliminarElena
Creo q es algo q jamas se supera. Siempre deseare tenerlo a mi lado. Siempre me preguntaré como seria su carita...su abrazo...si calor...su olor. Y su vida a nuestro lado.
ResponderEliminarYo creo que tampoco se supera, creo que lo asumimos, que aprendemos a vivir con ello, pero que siempre llevaremos este dolor en el corazón.
EliminarUn fuerte abrazo,
Elena
Maravilloso texto Elena. Pido tu permiso para compartirlo en dos sitios web relacionados con la ayuda al duelo en los que colaboro.
ResponderEliminarUn abrazo
Muchas gracias Isolda,
EliminarPor supuesto, puedes compartirlo,
Un abrazo muy fuerte,
Elena
Es verdad, un momento de cada día es para su recuerdo. No lo veo extraño, es mi hijo, aunque no esté aquí - conmigo. Un abrazo, Elena.
ResponderEliminarTodos los días nos acordamos de ellos y los sentimos muy cercanos en nuestros corazones.
ResponderEliminarUn abrazo muy muy fuerte,
Elena
Hoy hago mis 12 de semanas de embarazo y justo era la primera eco, no podía imaginar que volvería a casa para desprenderme de mi pequeñ@ sin vida... Se había quedado en las 8 semanas, sin latido... Parece que mi cuerpo y alma no querían reconocer la pérdida. Ahora siempre será nuestro bebé de agua, ni siquiera pudimos ponerle un nombre...aunque eso ya que importa... Siempre estará en mi corazón, su pequeño corazón formará parte del mío para la eternidad.
ResponderEliminarAhora no puedo parar de llorar y de pensar en mí pequeñ@ y en como se han esfumado todas nuestras ilusiones.
No quisiste salir ahí fuera, preferiste quedarte en mama, calentit@ para siempre. Te amo mi bebé de agua por siempre.