viernes, 25 de enero de 2013

Madres Mariposa


Tras el impacto de nuestras pérdidas y, transcurridos unos meses (el periodo es variable) en los que el dolor y la pena nos sumen en una profunda apatía emocional, las madres y los padres del Agua comenzamos, lentamente, a asumir la terrible experiencia que hemos vivido. Este proceso de aceptación de la realidad, al que se suele conocer como “duelo”, supone un arduo camino plagado de enormes vaivenes emocionales.  Ira, rabia, estupor, incomprensión, desazón, rebeldía, soledad, son sentimientos usuales tras la muerte de un ser querido. 

Asumir todo lo que nos ha pasado y el hecho de que hemos perdido a nuestro bebé para siempre es tan devastador que nuestra psique, nuestro yo, nuestro ego se derrumban, tras su marcha, como un castillo de naipes. La persona que fuimos antes de la pérdida jamás volverá. Fuimos una, uno, ahora somos otra, otro.
Coincidiendo con el duelo, tras haber superado la fase de shock y profundo abatimiento, tenemos otra intensísima tarea por realizar, la de buscarnos, reencontrarnos y reconstruirnos. Fuimos un@ que jamás volveremos a ser. 

Al igual que la metamorfosis que realiza la humilde oruga para convertirse en una espectacular mariposa, nosotr@s podemos decidir el camino a seguir en nuestra nueva vida. Siempre llevaremos en nuestro corazón el dolor por el bebé que perdimos, eso estará imperecederamente integrado en nuestra personalidad, pero tenemos que seguir adelante y, tal vez, esta tremenda y terrible experiencia nos pueda servir para reconducir nuestras vidas y lograr ser la persona que siempre quisimos ser. 

Cuando nuestro bebé se marcha nos encerramos en un capullo de frustración, dolor, desgarro y pena. Existimos casi sin vivir, respiramos y comemos, por no sucumbir. Para, poco a poco, poder abandonar la oscuridad del capullo y volver a nacer a la luz de la Vida, cada un@ de nosotr@s debemos seguir nuestro propio camino de autoconocimiento y de crecimiento personal. Todo proceso de metamorfosis es largo y complejo, pero, al final del túnel, incluso del más profundo y oscuro, siempre hay una luz. Tal vez la tuya ahora no la veas, no la sientas o te parezca muy pequeña, pero, no te angusties por eso en este momento, date tiempo y tú también la hallarás. 

Decía Elisabeth Kubler-Ross que la muerte no marca un punto final, sino una mutación de estado y así es, no sólo para los que se marchan, sino también para los que nos quedamos. 

Nosotras y nosotros somos las Mamás y Papás Mariposa, las Mamás y los Papás en proceso de metamorfosis, de transformación tras la pérdida de nuestros amados y añorados Niñ@s del Agua.

miércoles, 16 de enero de 2013

Historias de Nuestros Niños del Agua: Kai




Las Mamás y los Papás del Agua siempre me causan una profunda admiración. No sólo porque suelen mostrar una valentía encomiable, sino también, porque a pesar de su profunda pena y de las difíciles circunstancias que rodean la pérdida de su bebé, siempre sacan fuerzas para transmitir Amor. Amor hacia su bebé, Amor hacia sus parejas, Amor hacia sus familias, Amor hacia sus amigos, Amor hacia todos los niños del mundo y todos los seres vivos del planeta.
Las Mamás y los Papás que pierden a su bebé atraviesan un proceso por el que, tras asumir su profundo dolor por la pérdida de su bebé, espiritualmente, acaban convirtiéndose en las Mamás y Papás de todos los niños del mundo y acaban trabajando en profesiones (o empleando su tiempo libre) dirigidas a la defensa y el bienestar de la infancia.
Hoy queremos traeros la historia de Kai, el pequeño y bello bebé de una mujer que muchos de vosotros conoceréis Sol Muñoz, Doula. A través de la carta escrita a su bebé, veremos todo lo que supuso para Sol la llegada y la posterior pérdida de su precioso bebé. Este es un maravilloso relato de valentía, de tristeza, de aceptación y de Amor. 


Decir adiós cuando nos has dicho hola, por Sol Muñoz

Hoy hace seis días que tuve que despedirme de ti para siempre y por fin me he permitido a mí misma estar triste, sentir rabia, desesperarme... He dejado de disimular, de sonreír como si no hubiera pasado nada porque claro que ha pasado algo. Hasta ese maldito jueves por la mañana, donde sentí que me iba a  morir contigo, éramos tres y hoy volvemos de nuevo a ser dos. No dejo de preguntarme cómo pude llorar tan pronto por mi sobrinito, por el bebé de Feli o la niña de Sonia y haber tardado seis largos días en llorar por ti. Cómo puede fingir hasta tal punto de estar en el trabajo con dolores y que nadie se percatara. Cómo puede comprobar que cada vez sangraba más y no acudir al médico. Me espantaba la idea de que te sacaran de mí a la fuerza, que me pudieran proponer un legrado me daba auténtico pavor

Hace años que soñaba contigo, te visualizaba, esperaba que escucharas mi llamada... mucho antes incluso de conocer a tu papá. Desde el primer momento intuía que eras una niña y eso que siempre pensé que mi primer hijo sería un niño y se llamaría Diego. Nunca sabré tu sexo, pero ahora quiero darte la oportunidad de que seas por siempre mi bebé. Mi bebé de agua porque no llegaste a superar la etapa gestacional, te quedaste en la época acuática de la vida. Nos pasamos la vida entera fingiendo ser quienes no somos, esperando convertirnos en nuestro ideal de mujer u hombre, pero tú serás por siempre mi bebé. Este espacio pequeñito en nuestra familia será tuyo para siempre porque desde ahora, esté con quién esté, me presentaré como tu mamá. Como la mamá de un ser demasiado bello para este mundo. Porque a las personas no se las mide por la huella del píe, sino por la huella que nos dejan en el corazón y la huella que nos has dejado es mucho más grande de lo que puede nadie imaginar.

Uno de cada tres embarazos no llega a término, no  sirve de consuelo. Los abortos bioquímicos son muy frecuentes y los médicos muchas veces ni siquiera los tienen en cuenta. ¿Cómo digiero esto, si yo sé perfectamente que me acompañabas? ¿Cómo me despido de alguien al que ni siquiera he llegado a conocer ni a sentir, pero al que he querido más que a mi misma? No he podido acogerte en mi pecho para alimentarte, no he podido bañarte, ni hacerte cosquillas, ni decirte lo mucho que te quería, que te sigo queriendo. Si supieras todos los planes que teníamos para tí. Desde hace meses hablábamos de tu nacimiento. No queríamos que fuera en un hospital y ya habíamos barajado todas las opciones. Un parto en casa con personal cualificado nos parecía lo mejor. Una opción muy cara, pero preferíamos gastarnos ese dinero en tu nacimiento que en nuestra boda. No he podido darte la bienvenida que te merecías, pero espero haberte dado una despedida apropiada. Quiero que sepas que con cada gota de sangre que he derramado en estos días y con el río de lagrimas que llorado hoy, te he dado las gracias. Eternamente gracias por haberme elegido, por haberme hecho tan feliz en los ocho días que supe de tu existencia, en las cinco o seis semanas que te llevé conmigo a todos los lados sin saberlo. Durante esos días tuve dos corazones latiendo en mi cuerpo, ¿puede existir algo más sagrado que eso? A pesar del falso negativo inicial, no perdí la esperanza ni un solo segundo. Comencé a sentirme como nunca antes me había sentido antes: protectora, dadora de vida, mucho más plena...

Quiero que sepas que estuvimos solos tú y yo, ninguna persona extraña te tocó, ni te analizó, no iba a permitirlo. Te fuiste de este mundo en el mismo lugar donde fuiste engendrado, no en un hospital donde tu mamá se sintiera cuestionada por batas verdes ni adormilada por ningún tipo de sustancia. Quise estar plenamente consciente para tu despedida, igual que estuve plenamente consciente cuando te cree. En los siete días que te escurrías por mis piernas no puedo recordar qué comí, si es que comí, las conversaciones que mantuve con la gente o cuántas horas dormí.

No puedo saber si regresarás. Mi racionalidad me lleva a pensar que no, que en el fondo ni puedes escucharme, ni mucho menos puedes leer estas líneas. Supongo que lo escribo por mí, para tirar para adelante con mi pena y no hundirme del todo. Sé que vendrán hermanos tuyos, no sé si gestados en mi útero o en el útero de otra, porque si hay algo que he aprendido con tu papá es que las personas que estamos destinadas a conocernos, nos acabamos encontrando en el camino, a pesar de la distancia, del tiempo y de las circunstancias.

Quiero que sepas que tu papá y yo pasamos diez años caminando por los mismos caminos, yendo a los mismos conciertos y a la misma asociación sin llegar a reparar el uno en el otro. Quizás mucho antes del día que nos conocimos oficialmente, habíamos intercambiado palabras y gestos, pero no podemos recordarlo. Y es que en el fondo, como dice una hermosa leyenda japonesa, existe un hilo rojo que une los corazones de la gente que está destinada a conocerse. El hilo podrá estirarse, tensarse, pero no se rompe jamás. Y hoy sé que mil veces más volvería a ver a tu padre cruzar la calle sonriendo para dirigirse a mí, y mil veces más volvería a enamorarme de él. Del mismo modo que, mil veces más tú volverías a mi útero y mil veces te marcharías sin más, pero yo me mostraría igual de alegre y agradecida por haber compartido ese tiempo contigo. Tu papá, tú y yo estamos unidos por ese hilo rojo invisible y eso nadie podrá cambiarlo. Cuando lleguen tus hermanos, estaremos más preparados y les acogeremos con mucho más amor si cabe gracias a ti, mi eterno bebé de agua. Por supuesto, ellos sabrán de ti y que nos enseñaste a dar sentido a la palabra amor.

Al final todo está bien, si no está bien, no es el final. Quiero pensar que es así y que en esta vida hay tiempo para todo: para reír por tu llegada y llorar por tu marcha prematura. Ha sido todo en un espacio tan breve de tiempo que a veces pienso que soy incapaz de asumirlo y me voy a volver loca. Como me dijo una persona mágica que me he encontrado en este camino: "Morir, nacer, no es tan diferente". Gracias Sedna por apoyarme en mi lucha, por decirme una y otra vez que "soy la mejor mamá para mis hijos porque ellos me han elegido" y por ayudarme a estar consciente para recordar la cita que fijé hace siglos con mis hijos, los no nacidos y los que están por nacer. Sin tus sabios consejos nada de esto hubiera sido igual.  Gracias a mi suegro por entenderlo todo sin necesidad de palabras, por hacer de mediador, por llamarte "mi nieto" sin saber si quiera que te estábamos buscando. No puedo imaginar al abuelo ideal para ti porque ya lo tienes. Me lo has descubierto y es algo que también te debo. Gracias a mi tribu, mis dualitas lindas, por llorar  y reír conmigo, a veces ambas cosas a la vez, que es lo mejor que nos puede pasar. Sois un regalo y me pienso pasar la vida entera presumiendo de haberos conocido. Gracias a Miguel por tu abrazo sanador, por no tener miedo en cargar con tu mochila y con la mía y enfrascarnos juntos en esta aventura de sumar experiencias. Eres mi espejo, mi luz, mi alma... ¿cómo podría darte las gracias a ti?
Mi bebé, te libero de mi dolor, mi locura y mi culpa y te permito que sigas tu camino. Puede sonar esotérico, pero ahora sí que creo que tu alma ha abandonado mi cuerpo gracias a esta carta que he escrito en una madrugada con una opresión en el pecho que me impedía respirar y dormir. Por primera vez en mi vida me gustaría creer en Dios, en el cielo y pensar que algún día me reconocerás allí arriba como dice esta maravillosa canción. Eric Clapton, su autor, también tuvo que despedirse de un hijo. Regreso a la cama con tu papá, mi particular cielo en la tierra.

Mil besos mi bebé, me has convertido en mamá y eso es un enorme privilegio. Te quiere, tu mamá.

 


Podéis conocer con más profundidad a Sol a través de su trabajo. Os dejo el enlace de esta carta que le escribió con tanto Amor a su bebé:

martes, 8 de enero de 2013

Próximas Reuniones del Grupo de Apoyo Niños del Agua en El Rincón de la Victoria



Queridas familias.

Tras un necesario periodo de descanso, reanudamos las reuniones del grupo de apoyo presencial en El Rincón de la Victoria.  Un espacio para compartir, recordar, sentir y acompañarnos, sin juzgar, siempre desde el cariño,  respeto y la comprensión que necesitamos ante tan dramáticas experiencias.

Si deseais compartir vuestro dolor, experiencias o historias de vuestros preciosos Niños del Agua, os esperamos  los días 25 de Enero y 15 de Febrero, a las 17:00 h en Camino Viejo de Vélez ( C/ Lancelot ), número  65,  Residencial Los Jarales, Bloqie 7, ático A  ( Al lado de la Comisaria de Policia ).

Cómo llegar: http://goo.gl/maps/Xb10X  ( En el mapa pone C/ Pepa Flores, pero actualmente se llama C / Lancelot ) . Si teneis alguna dificultad para llegar podeis llamar al 675 13 86 91

Podeis confirmar asistencia o planternos vuestras dudas  a través nuestro correo  gruponinosdelagua@gmail.com  o de nuestra página de Facebook http://www.facebook.com/NinosdelAgua

Os esperamos con los brazos y los corazones abiertos.

Un fuerte abrazo

Elena, Ramón y Jasmin