martes, 11 de marzo de 2014

Historias de Nuestros Niños del Agua: David



Nadie que no haya vivido directamente en sus carnes el fallecimiento de un hijo, puede llegar a captar la inmensidad de la pena, la profundidad del dolor y el agónico desgarro que supone perder a nuestros bebés. Aunque en nuestro diccionario existen miles de palabras, resulta imposible describir todos los estados emocionales que se viven en esos momentos de pura realidad en los que todo nuestro mundo se rompe desmoronándose en millones de pedazos.



También nuestras almas se quiebran y desde esos momentos, unas heridas indelebles nos acompañan de por vida. Con el tiempo, asumimos nuestras pérdidas, transformamos nuestra cotidianidad, y el dolor y el sufrimiento lo cambiamos por Amor, pasamos a ser las Madres Mariposa.



Os dejo con el testimonio de Vanessa Barranco Expósito, quien vívidamente nos muestra el impacto que supuso para ella la marcha de su bebé David a las 38+5 semanas y cómo fue su parto, el regreso a casa y su transformación en Madre Mariposa. No dejéis de leer este conmovedor relato.



(Vanessa está preparando un blog sobre pérdidas, Acunándote en mis sueños,  que en cuanto esté terminado os pasaremos el enlace).


Y  justo cuando la oruga pensó que era su final ...se transformó en mariposa…


        De siempre fui muy sensible, con facilidad me emocionaba y rompía a llorar , incluso a veces me veía como un bicho raro, y cuando perdí a mi único hijo David aún más . Salí del maternal  además de físicamente agotada también emocionalmente..totalmente rota y desgarrada por dentro..con los brazos vacíos. Todo empezó ahí cuando vi a otros papás saliendo del hospital con sus bebés liados en sus toquillas , sus caras lo decían todo, al fin tenían a sus hijos con ellos  ¿que mejor podía pasarles?, ahora habían visto cumplido su sueño de ser padres . Nosotros también lo éramos pero de una forma tan diferente.. padres de un precioso pequeño ángel en el cielo,un recién nacido al que no tendríamos la posibilidad de cuidar, nutrir de amor, ver crecer ..nos perderíamos todo lo que soñábamos con hacer junto  a  el .
    
 Subiendo en coche hasta casa apoyé mi cabeza sobre el cristal , esa sensación de angustia y cansancio se apoderó de mi alma .., mi vida podía sentirla como en ruinas completamente ..faltaba la pieza más importante en mi puzzle , se había perdido y yo procuré cuidarla para que no sucediera así pero pasó y yo me sentía con una impotencia enorme .Miré a David,mi marido, un hombre encantador a quien le agradezco haberme llenado de infinito amor durante estos maravillosos casi nueve años que llevamos juntos , y pensaba en el estupendo padre que hubiese sido, la vida le quitó a su padre Alfonso hace unos años , y ahora le quitaba a su hijo también ...su cara lo decía todo , nos miramos y sin cruzar palabra alguna hablamos  de nuestro dolor.
   
 Entonces empiezas a ver cochecitos por todos sitios , te da la sensación que incluso mucho más que antes, y te preguntas también qué hicimos  mal para que  la vida no lo ponga nada fácil..



Hacía un día soleado , David hubiese estado  en mis brazos envuelto en la toquilla celeste que le teníamos preparada para su salida y sentiría sus primeros  rayitos de sol , andaríamos de un lado para otro  de paseo..pero nada de eso sería ya posible.



 Vuelves a casa , y sientes aún más vacío , y un  llanto que no te deja ver , lo poco que consigues hacerlo  te adentra en la locura . No le diría con voz llena de vitalidad y felicidad a mi hijo¡ bienvenido a casa mi vida!, ni le enseñaría su cuarto, aquel que con tanto amor pusimos de dulce su papá y yo . Todos aquellos peluches , cuentos y nanas que le estaban esperando ... ahora su cuna se había quedado montada y vacía , todo aquello me desgarró y pensarlo hoy y en muchas ocasiones me destroza ...te sientes tan frágil ..como si  tu vida dependiera de un hilo que está a punto de romperse.
  Mi cuerpo no aguantó más y se dejó caer sobre las rejitas de su cuna, y abrazada a su peluche lloré hasta el cansancio .. después me fui a la cama y traté de dormir pero el silencio de casa me hacía sentir aún más infeliz , no lo sentía llorar , ni reír ..nada ...tampoco a su papá cantándole lindas canciones como la del pollito pío pío que tanto le gustaba ...tampoco me llegaba ese rico olor a bebé , ni a esas colonitas  después de un baño placentero para él .

 Es increíble todo lo que soporta el cuerpo y la mente . Aún no me lo creo que a pesar de todo lo vivido y lo que por desgracia aún seguimos pasando, tengamos  FUERZA para seguir en el día a día su papá y yo.    Sé que todo es gracias a mi ángel en el cielo , él nos da la fuerza  desde que nos dieron la peor noticia que nos podían dar, cuando una parte de mi podía llegar incluso a sentir que se iba junto a el  en medio de la desesperación ,¿ cómo olvidar  la herida tan profunda que sufrió nuestros corazones ?.



 ¡ Jamás lo haremos! ¡pero le tengo que dar tantas veces las gracias! .También por enviarme tanta fuerza el día del parto. Aunque ya dormía en mi vientre en un sueño tan profundo ,siempre me acompañó. Yo no paraba de repetir que no podría hacerlo , me sentía incapaz de hacerlo sabiendo que David nacería sin vida, no le vería los ojitos abiertos , ni escucharía su llanto .., tampoco vería como el tratara de agarrarse a mi manita , o buscando mi pecho para empezar a mamar .., pero cuando pensé que era mi final el abrió sus alitas y con fuertes destellos de una luz mágica me ayudó a empujar.
David mi marido ayudó en el parto de nuestro hijo ya que mi matron le dio la posibilidad de hacerlo y él la aprovechó al máximo . Él me decía¡ tú puedes cariño! , ¡ya le veo el pelillo! entre lágrimas y sonrisas , y a las 22:30h nació David , el 16 de mayo del 2013 , pesó 3 ,300kg , un niño precioso de pelito rizado como el de su mamá , y una boquita pequeñita como la de su papá , le miré bien , quería que mi mente pese al dolor tan horrible que sentía memorizara cada rinconcito de él , y entonces cuando mi marido me lo puso en el pecho tras besarle me dediqué a besarlo yo también y observarlo ..,era demasiado perfecto .Aunque me costaba admitirlo sentía que era todo un ángel, tan lindo y puro como son ellos, tenía unas uñitas preciosas también , y las manitas ., su piel era suave y su olor jamás podría olvidarlo , el olor del líquido amniótico,¡ me sentía tan desgraciada! con un sabor agridulce  , porque después de casi llegar a las 39 semanas y faltándonos tan poquito para tenerle con nosotros , ¡todo se marchitó !. Traía tres vueltas de cordón en el cuellecito , y esa según los médicos pudo ser la causa.


No quiero ni que me pase por la cabeza que mi hijo haya podido sufrir en algún momento , porque eso acabaría conmigo.



No podía dejar de mirarle , y hubiese pasado toda una vida con él , pero tras acunarle un tiempo en mis brazos , y presentarlo a mi familia  más cercana  , nos despedimos de él con un hasta siempre .., dándole las gracias por todos los momentos que nos regaló de eterna felicidad , y por habernos nutrido tantísimo de amor y enseñarnos que la vida podía ser mucho más linda .
No me hizo falta verle  más de lo que le vi para amarle como le amo, tampoco me hizo falta oírle decirme mamá , con tan solo gestos me lo dijo todo y enseñó todo.


No le dieron la posibilidad de quedarse, pero sé que nos eligió por algo, independientemente de lo ocurrido..y tengo que agradecerle toda una vida, gracias a él fueron los mejores nueve meses de toda una vida. Pasé a ser de oruga a mariposa sin ni siquiera saber que podría convertirme en ella , porque tú David,hijo mío, me diste las alas que necesitaba también para seguir adelante en esta vida que aún no termino de comprender. Solo queda aprender a vivir con ello, y con todas las preguntas sin  respuestas  por desgracia.

Gracias por todas esas pequeñas cosas , que para mí eran tan grandes.

Te queremos bebé lindo, siempre nuestro  pequeño ángel .


Blog: Acunándote en mis sueños (en preparación)
Entrada: De oruga a mariposa  

Autora: Vanessa Barranco Expósito


lunes, 3 de marzo de 2014

El duelo en l@s niñ@s

Los niños que pierden seres queridos también pasan por el duelo por la muerte de la persona que amaban. El fallecimiento de un hermanito, de un abuelo, de un primo, de un amigo o de un familiar, al igual que para los adultos, supone para ellos un terrible golpe. Sin embargo, de nosotros depende que esta ausencia la vivan con delicadeza, con naturalidad y con realismo, sin añadirle un sufrimiento innecesario, afrontando los hechos y comprendiendo nuestra naturaleza mortal.

Para que los niños asuman la ausencia de su ser amado resulta fundamental permitirles expresar libremente sus emociones. Al ser más pequeños y aún no tener herramientas de comunicación tan sofisticadas como los adultos, nuestros pequeños descargarán su pena a través de sus propios medios: enfado, llanto, ira, movimiento. En estos momentos de crisis, tenemos que estar a su lado, acompañarles en su pena, en su dolor, cobijarles, abrazarles (si lo desean) y verbalizar y validar sus emociones. Podemos decirles frases como: “comprendo que estés triste, yo también lo estoy”, “duele mucho perder a un ser querido”, “llora todo lo que necesites”, “comprendo que estés enfadado”, etc. También, debemos estar preparados para contestar sus preguntas, cuanto más mayores y más maduros sean, más profundas serán éstas. Con respecto a las creencias personales, cada familia tiene las suyas y debe decidir en libertad qué desea transmitirle a sus hij@s.

Sé que como padre, como madre, que también hemos perdido a nuestro bebé, que nos hayamos también destrozadas y agotadas, resulta extremamente complicado el acompañar a nuestros hijos mayores en su dolor, pero para ellos resulta fundamental el no sentirse en esos momentos solos, el comprenderse apoyados de forma respetuosa, con cariño, con suavidad, sin gritos, sin regañinas. También comprendo que, en la casa, todos nos sentimos desbordados por la pena y el dolor y que resulta complejo el no estallar ante cualquier crisis. En esos momentos, cuando no puedas más, llama a una amiga, a un familiar, a tu pareja para que acompañe a tu pequeña, a tu pequeño desde el Amor y el Respeto. Si lo necesita, que le dejen llorar y expresar sus emociones.

El duelo de los niños, al igual que el de los adultos dura semanas, meses, años, depende del niño, de la edad, de su capacidad de comprensión. Pasado el golpe inicial, y si han llorado y han comunicado su pena lo suficiente, nuestros pequeños comienzan a asumir la ausencia, sin embargo, aún sienten emociones muy intensas y necesitan expresarlas. Una vez más, los niños buscarán sus propios medios para comunicarnos sus emociones, sus pensamientos, lo harán a través de los dibujos, de sus juegos, del baile, del canto, del juego simbólico, de la plastilina, de sus muñecas, de sus negativas, de sus pequeños enfados. Como adultos, cuando veamos en el juego, en el arte de nuestros hijos, como afloran sentimientos y emociones por la ausencia de su ser amado, podemos aprovechar para hablar del tema, expresarles nuestros sentimientos, hacerles ver que es normal que recuerden a un ser querido y que alberguen sentimientos de Amor hacia ellos.

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Cómo puedo ayudar a una amiga que ha sufrido la pérdida de su bebé?






A veces recibo correos de amigas, hermanas, madres, primas, vecinas que tienen una amiga que ha sufrido la pérdida de un bebé (con independencia de cómo se haya producido esta pérdida) y no saben cómo ayudarla. Me escriben angustiadas porque son conscientes de que su amiga lo está pasando muy mal y me preguntan qué pueden decirle para animarla. En ocasiones, me cuentan cómo, al visitarla, han notado que sus palabras le han causado a su ser querido dolor y angustia y no le han hecho ningún bien.

A continuación voy a daros una serie de consejos básicos para apoyar a amig@s personales (madres, padres y niñ@s) que están atravesando un duelo por la pérdida de su bebé. No toméis estos recursos para utilizarlos de forma profesional, son simplemente unos breves apuntes para acompañar respetuosamente, como amig@s, a seres queridos, a amigas que están pasando por un periodo traumático y muy duro de sus vidas.

Los profesionales que se ocupan del acompañamiento de duelos se pasan años preparándose para facilitar la transición tras la pérdida de un ser querido. Cuando los duelos son en exceso profundos y traumáticos, cuando no podemos remontar y recuperarnos, éstas y éstos magníficos profesionales nos ayudan y nos acompañan desde su experiencia, desde su empatía y sus grandes conocimientos del dolor y el trauma del duelo.


¿Cómo brindar apoyo y compañía desde la amistad y el cariño?

Palabras: Las más de las veces las palabras sobran. Abraza a tú amiga, dale todo tú cariño, quédate a su lado cogiéndola de la mano, dejándola hablar a ella, dejándola llorar. Nada de lo que digas va a poder aliviarla, simplemente, acompáñala sin opinar, sin intentar mitigar su dolor con frases como que el bebé era pequeño, que ya tendrá otro, que ha pasado lo que tenía que pasar, etc.

Respeto: Si la pérdida es reciente, respeta el dolor de tú amiga, no hables de tus propias pérdidas, de otras muertes. Sin embargo, si tú misma has sufrido una pérdida, sí que puede servirle de ayuda frases breves de reconocimiento de su trauma como: sé cómo te sientes, sé que es muy doloroso, comprendo tú pena, comprendo tú dolor.

Acompáñala discretamente desde tú experiencia y, más adelante, cuando ella se sienta más fuerte y preparada, podréis las dos hablar de vuestras pérdidas, uniros en ese mutuo dolor que conocéis y que os ha unido en el difícil camino de una maternidad diferente.

Paciencia: Nunca debemos presionar a una persona que ha sufrido una pérdida para que olvide su dolor, todas necesitamos un tiempo para recuperarnos, para volver a reorganizar nuestras vidas, nuestra psique. 

Nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestro espíritu están muy heridos y necesitamos tiempo para vivir nuestro dolor, para asimilar nuestra pérdida, para comprender todas las experiencias que acabamos de vivir.

Amor: Muéstrale tú cariño con pequeños mimos como llevarle comida para unos días, unos bombones, darle un pequeño masaje, ayudarle a arreglar su casa, arroparla, escucharla con empatía, compartir sus lágrimas.

Presencia: Aunque no viváis cerca y la distancia os separa, escríbela a menudo, sólo palabras escritas desde el corazón como: Te quiero mucho, te llevo en mi corazón, me acuerdo mucho de ti, etc. Palabras escritas desde el cariño, sencillas, de amistad.

Si vives cerca visítala con frecuencia, que note tu presencia, tu compañía, que tu apoyo sea sereno, amoroso, cobíjala con tu cariño.

Si desea salir, acompáñala en sus salidas, prepara visitas a lugares naturales: playa, montaña, mar, ríos ayudan a encontrar la paz de espíritu necesarias para encarar el duro camino de asumir que tú bebé se ha marchado.

Las mamás que sufrimos pérdidas nos sentimos hundidas, devastadas, solas y sin rumbo. El tener una compañía amorosa, desinteresada, puede servirnos de faro, de luz.

Empatía: Tu amiga acaba de pasar por una de las experiencias más traumáticas y dolorosas que podemos vivir, necesita tu presencia, tu apoyo, tu compañía, tu comprensión. No necesita ni juicios, ni opiniones.

Recuperación: Cuando veamos que, pasado el tiempo, pueden ser meses o semanas, nuestra amiga poco a poco nos necesitará para salir del túnel, podemos proponerle ir a clases, talleres, acompañarla a actividades físicas o manuales: danza del vientre, yoga, Tai chi, biodanza, pintura, modelaje, cocina, costura, artesanía, etc. Todas ellas ayudan mucho a reconectar con nuestro cuerpo, a volver a unir nuestra mente, nuestro espíritu con nuestra dimensión física.