Muchas gracias a Lola y a su pareja Pedro por compartir
con nosotros la historia de su Niña del Agua, Lucía, y por darnos el permiso
para incluirla en nuestro blog.
Lucía
compartió con su madre, Lola, y con su padre, Pedro, unas intensísimas 32
semana y 3 días, en las que un Amor puro y luminoso los envolvió y los colmó de
plenitud y felicidad.
Un
Amor que, a pesar de la marcha física de Lucía, perdurará eternamente entre
ellos.
Un
Amor que ya está trascendiendo y nos está aportando luz a muchas madres y
padres que estamos pasando por el devastador dolor de una pérdida.
Nuestros
Niños del Agua son nuestros sabios protectores. Lucía nos mostró cómo la
muerte no tiene barreras para el corazón y cómo el Amor emana más allá
del tiempo y de nuestro cuerpo físico.
No
existe sentimiento más auténtico que el del Amor de una madre y de un padre por
su hij@. Me gustaría dejaros con las cartas que Lola le fue escribiendo a su
querida y preciosa bebé, durante el embarazo y posteriormente, tras su pérdida.
Sus palabras, por su dulzura, sinceridad, y Amor infinito, calarán en vuestros
corazones como lo han hecho en los nuestros.
La
Mamá de Lucía, ha realizado una selección de las cartas que ella, considera más
significativas. Nos gustaría invitaros a leerlas todas en su preciosa web, “Lo
esencial, es invisible a los ojos”.
Aquí la imagen más bonita del mundo...(Nota de Niños del Agua: refiriéndose a una ecografía
de Lucía que podéis ver en el enlace) la de mi pequeña, Lucía.
Es la cosa más bonita del mundo, cuando la siento moverse
dentro de mí, siento una felicidad y una paz que no he sentido nunca en mi
vida. Noto sus pataditas, sus manitas o su cuerpo rodearse... y es nuestro gran
milagro. Su papi y yo estamos totalmente locos por ella... esta pequeña cosita
es la luz de nuestras vidas.
Como poder expresar este dolor y esta pérdida. Es algo
que por más que quiero, no encuentro palabras, no encuentro consuelo alguno...
estoy rota, llena de dolor y angustia.
Con 32 semanas y 3 días... mi niña se fué.
Su corazoncito dejó de latir un Lunes por la mañana, sin esperarlo,y nos dejó
sin avisar.
Un accidente, un accidente fatídico que nos ha tenido que pasar a nosotros.
Nuestra pequeña Lucía, como un ángel, desplegó sus alas y subió al cielo.
Nuestro ángel, para siempre. Amor eterno, e inolvidable... tarde o temprano
estaré contigo para cuidarte.
Ya no podré abrazarte, ya no podré besarte, ya no podré ver tu sonrisa, ni
escuchar tu llanto, ya no podré vivir cada una de las ilusiones que sentimos
mientras crecías dentro de mí.
Sigo pensando, que ha de acabar esta pesadilla, un mal sueño del que no acabo
de despertarme.
El dolor embarga mi alma, y la tristeza me nubla el sentido. Hija mía.... te he
querido tanto, te querré tanto toda mi vida.
A pesar de este dolor, me vienen recuerdos entrañables que he vivido contigo,
recuerdos tan lindos y tan bonitos que hacen que de vez en cuando encuentre la
calma.
Recuerdos de momentos tan, tan, tan felices, que nos han cambiado a tu padre y
a mí por completo, dando significado a todo lo que nos decían nuestros
padres... Ser padre o madre, te cambia por dentro, ya lo más importante eras
tú, tan pequeña, tan poquita cosa... y llenaste nuestra vida, culminaste
nuestros sueños e ilusiones, y es por ello que ahora nos sentimos tan rotos...
Puede que el tiempo lo cure todo, ha de ser así, puede que sea el bálsamo para
curar esta gran herida, puede que pronto vuelva a nacer una nueva ilusión...
pero hasta entonces, no puedo pensar nada más que en tí.
Mi niña, mi ángel, danos la luz que siempre nos has dado para guiarnos... danos
la fuerza que nos falta para poder vivir ahora sin tí.
Te quiero...
Mamá...
Fué la mañana del 1 de Enero, el primer día del año.
Cuando comenzaba a amanecer papá y mamá se levantaron temprano para bajar a la
playa. Con tus cenizas aún con nosotros, bajamos muy despacito y en silencio.
En la calle había poca gente, la mayoría de vuelta a casa después de la fiesta
de nochevieja. Tu papá y yo nos miramos en silencio, con los ojos llenos de
dolor porque nuestra salida era la más triste de nuestra vida. Al llegar, el
único sonido que se podía escuchar era el de las olas rompiéndose contra la
orilla.. y sólo nos encontrábamos papá, mamá y tú... El mundo se paró para
nosotros, y una mezcla del amor más puro y de dolor desgarrador nos invadió...
y te dejamos ir...
Más tarde se llevó el mar también esta carta en una botella."
Pequeña, te fuiste como un ángel, desplegando tus alitas subiste al cielo para
cuidarnos siempre. Quién sabe si tu alma tenía una gran misión aquí, que era
traernos la luz y la felicidad que nos faltaba…
Lucía, gracias por los miles de momentos que vivimos contigo, por tus
pataditas, por tus movimientos, por cómo sentías la música, por cómo nos
sentías a nosotros… mamá te llevó contigo a todas partes, y el vínculo
era tan grande que aún no consigue entender porqué te has ido. Pero debe
de haber una explicación divina… un ser tan especial como tú… tenía una
misión especial con nosotros.
Nos has enseñado, a ser papás, a sentir como papás y a desear dar nuestra vida
por tí, incluso sin haber llegado a nacer.
Eras tan poquita cosa, pero conseguiste modificar nuestro mundo, convertirnos…
y hacernos sentir inmensamente felices.
Pero en estos momentos, estamos aquí para despedirnos de la parte física que
nos queda de ti… hija mía… queremos que pertenezcas al universo, al aire, al
mar inmenso… y que sigas dándonos la luz y la esperanza que hasta ahora nos
habías dado.
Que cada vez que luzca el sol… estés ahí, que cada vez que respiremos el aire….
Estés ahí… que cada vez que volvamos a ver el mar inmenso… sigas ahí… y sigas
ahí siempre, en nuestros corazones, sintiendo el inmenso amor que nos
proporcionaste y que sentimos por ti…. Tan poquita cosa, y tan grande en
nuestras vidas.
Cuando miremos al cielo de la noche…siempre lucirá esa pequeña estrella
que eres tú.
Ayúdanos desde dónde estés a superar tu pérdida, a secar con besitos divinos
nuestras lágrimas de dolor y convertirlas en lágrimas de esperanza… a cubrirnos
con un abrazo con tus pequeñas alitas cuando sintamos que la pena nos llena …
aún no somos capaces de verlo, pero sabemos que tú y nadie más nos ayudará a
hacerlo.
Te queremos con toda nuestra alma… Lucía… sigue dándonos tu luz siempre,
ilumina nuestro camino y nunca nos dejes solos. Siempre serás nuestro
angelito….
Mamá y Papá, no te
olvidarán nunca.
Papi me ha traído este osito (Nota de Niños del Agua:
podéis ver la imagen pinchando en el enlace) , me he emocionado mucho, este
osito será el más especial de todos los peluches que tengo, su significado es
tan grande, tan maravilloso.
En el día de hoy, sólo se me ocurre darte las
gracias.
Gracias por elegirme como
mamá.
Gracias por enseñarme a ver la vida de otro modo.
Gracias por haberte sentido tanto.
Gracias por los momentos que viví contigo, y vivi para tí.
Gracias por enseñarme el amor tan puro y tan incondicional que se puede sentir
por un hijo desde que lo concibes. Esa lección primera es eterna.
Gracias por todas las risas que hemos compartido por tí.
Gracias por las veces que me despertabas con tus movimientos dándome los buenos
días cada mañana.
Gracias por los momentos que compartimos papá y yo, mirando mi pancita mientras
jugabas haciendo acrobacias y nos moríamos de felicidad.
Gracias por el día que te ví por primera vez, una pequeña lentejita, y gracias
por todas las veces que pudimos verte después, por dejarnos verte crecer dentro
de mí, por dejarme verte como te movías la última vez en el ecógrafo y poder
disfrutar de tu rostro para siempre, con la fotografía que guardamos de tí.
Gracias por haberme dado la oportunidad de vivir nuestra unión, porque aunque
no estés aquí conmigo físicamente, estás en mi corazón para siempre.
Gracias por haberme hecho tan feliz durante casi 8 meses.
Gracias por todas las cosas que he aprendido por tí, Gracias, Gracias, Gracias.
Nunca, jamás te olvidaré mi pequeña. Sólo espero que un día, pueda abrazarte,
besarte y acunarte en mis brazos, ... cuando llegue ese día, jamás me volveré a
separar de tí.
Te quiero,
Mamá.
Hola pequeña, ya lo sabes...
hoy hace 6 meses desde que decidiste marchar... ¿ha pasado ya tanto tiempo?...
porque yo me he dejado arrastrar... y aunque cuento los días, aunque miro
atrás, no soy consciente, no he admitido realmente que el tiempo ha seguido
pasando, y que las heridas se han quedado abiertas, en el camino. Pero hoy mi
niña, mi bebé, no quiero que me veas triste, pero no puedo engañarte pues
mientras te escribo mis ojos se llenan de lágrimas... pase el tiempo que pase,
da igual, te tengo presente, y es verdad... no he admitido que el tiempo iba
pasando, con él se van alejando los días llenos de dolor intenso, axfisiante...
pero con él se aleja el tiempo que viví contigo. Aún así, no quiero que me sigas
viendo triste.
Venga, voy a darte una sonrisa mi cielo, ayúdame... para que no caiga de
nuevo.
Hoy he cogido el diario que te escribí, en todo este tiempo, quizás un par de
veces, no más... no he podido porque el dolor me ahogaba leyendo los momentos
que me hacías vivir. Pero hoy he buscado la fecha más aproximada al día de hoy,
cuando te escribí el año pasado, y más que ponerme triste, me he dado cuenta de
todo lo que ganado contigo, de todo lo que me estás enseñando a vivir. Y quiero
transcribir aquí también algunos trozos que te escribí, porque me han llenado
del amor más puro e intenso, tan difícil de describir...
Sábado, 11 de Junio de 2011
"Me pregunto si las
estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la
suya"
Van pasando los días, y
aunque los cambios no son "notorios" yo siento que vas cambiando en
mi interior. No es nada palpable, es un sentimiento tan fuerte, que no soy
capaz de describirlo. Pero no paro de sonreír.
Mientras te escribo, siento
que mi corazón late con fuerza, que la alegría y el amor me llenan el alma. Me
siento tan feliz de vivir este milagro. No puedo dejar de pensar en ti, de si
estás creciendo bien, de como serás, que sentiré... ya nada es lo mismo. Desde
que lo supe, mi mundo ha dado un giro de 180 grados, para pararme justo
"en ti", en todo lo que siento. Todos los problemas que antes
nublaban mi mente han sido relegados a una posición que no me preocupa, ahora
lo más importante eres tú. Es tan grande este sentimiento. Tan pequeñito/a
dentro de mí... y ya eres lo más grande de mi mundo. Ahora entiendo tantas
cosas.. y eso que aún no has nacido.....
Leyendo este cachito, me he emocionado tanto... pero sobre todo, se me ha
llenado el corazón de taaaanto amor, he recordado aquellos momentos con tanta
dulzura, que en parte ahora se va calmando mi dolor, porque tengo que darte las
gracias por haberme hecho sentir así... por haberme regalado la oportunidad
primera de ser madre y vivirlo con toda esa plenitud. Tú, Lucía... mi ser de
luz, mi ángel... ahora te siento conmigo, de mil formas, con otros detalles,
algo tan espiritual que no lo entendería cualquiera. Pero que más me da... si
este lazo es entre las dos... que más me da si sé que tú sabes todo lo que te
quiero, lo que te amo. Gracias por seguir mandándome pequeñas señales...
cuando me llegan, me haces sonreír, y me haces ver la vida de otro modo.
Aunque te hecho de menos cada día, aunque desearía con todas mis fuerzas haber
tenido la oportunidad de verte crecer, de olerte, besarte, acurrucarte en mí...
no viniste con esa misión, yo lo sé.... así que no te preocupes por mamá, ni
por papá... estamos siendo muy valientes... sólo espero que cuando mi corazón,
mi cuerpo y mi mente estén listos... me mandes a tu hermanito o hermanita, para
que pueda entregar y darle todo lo que tú me has enseñado. Gracias Lucía... Te quiero con
toda mi alma....