miércoles, 25 de septiembre de 2013

Historias de Nuestros Niños del Agua: Isabella




La mayoría de las personas que no han pasado por la marcha de un hijo, no comprenden el dolor tan desgarrador que supone para una madre el perder un bebé, por pequeño que este fuera.

Palabra, juicios, opiniones, con mejor o peor intención, sólo contribuyen a crearnos más dolor, dudas, a culparnos y hacernos sentir mal.

El valiente testimonio de Rhayma, Mamá de Isabella, fallecida durante el parto, nos muestra hasta qué punto quebranta nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestro espíritu, el no poder abrazar jamás a una hija, el no poder cuidarla, limpiarla, besarla, protegerla, acompañarla en su crecimiento.

Ante juicios y opiniones, las Mamás del Agua debemos protegernos, no hacerles caso, no dejar que nos hundan más en el pozo de dolor.

Honremos a nuestros bebés recordándolos con todo nuestro Amor, rindiéndoles homenaje como Rhayma ha hecho en este precioso escrito dirigido a su linda Mariposa, Isabella. Somos madres, amamos incondicionalmente a nuestros hijos, somos madres que siempre cargaremos con la pena de llevar a cuestas una maternidad diferente, somos madres fuertes, valientes que han tenido que pasar por una prueba de Amor durísima, somos madres, mujeres, que han comprendido que el Amor trasciende lo físico, el Amor por nuestros hijos es eterno y Universal.

Os dejo con el conmovedor testimonió de Rhayma De Leon, Mamá de Isabella, una bella y dulce Mariposa.


Isabella

Después de tanto decir que no podía tener hijos por ser irregular en la menstruación, el 6 de febrero de este año me decido hacerme un examen de sangre el cual para mi sorpresa salió positivo voy y me hago un eco porque no podría creer que estuviera en estado, al principio me negué a todo pensando que me iban a rechazar, después de hablar con mi novio y mis madres me di cuenta que ese bebe que venía en camino para ellos era una bendición  Pronto empezó a crecer mi pancita imaginamos que era un varón bello y grande como su papa, espesamos a escoger los nombres y aun no sabíamos si era varón o hembra, ya transcurrido 6 meses se dejó ver su sexo y  fue bello ver que era una niña grande nos entusiasmamos, le colocamos por nombre Isabella los regalos comenzaron a llegar al igual que arreglar sus cosas en el cuarto, cada noche sentir sus pataditas sus movimientos verla en cada eco que me hacía eso me llenaba de mucha alegría contando los días para tenerla a mi mariposa en mis brazos el 6 de agosto empecé con dolores leves pero como era primeriza se me estaba adelantando la fecha de parto el 7 de agosto los dolores eran más intensos pero ya el 8 de agosto desde las 5 de la mañana espesaron mucho más fuertes como a las 7 de la mañana vote el tapón ahí fue cuando entre alegría y susto supe que mi pequeña mariposita venia en camino, con calma arreglamos todo lo que necesitábamos ya a las 9  de la mañana nos dirigimos a la maternidad en la cual me chequearon y solo tenía un centímetro de dilatación pero con la tensión alta me estabilizaron sin darse cuenta que mi mariposa estaba mal. Me mandaron a mi casa hay pase las últimas horas con mi pequeña volví a la maternidad a las 5 de tarde con 7 centímetros de dilatación hay me chequean y no escuchan el corazoncito lo que me preocupa pero la doctora no me dice nada solo me transfiere a otra maternidad en el camino ya mi mariposa no estaba. Lo más duro de todo es dar a luz a tu bebe y que no esté vivo por culpa de un doctor en ese momento desconcertada tuve que parir a mi mariposa verla salir de mi sin una gota de vida esa imagen nunca la podre olvidar. es muy grande el dolor cada día y cada noche por no tener a esa mariposa que tanto esperaba tratar de ver en cada bebé su carita y saber que nunca pude ni podré escuchar su llanto eso me va matando poco a poco me hago responsable porque ella no naciera ya que por mi tensión le cause la muerte hay gente que te dice que eso es normal que dios por algo lo hizo pero yo no lo veo así, lo que veo es que no soy la misma y que la ansiedad me va a matar o me voy a terminar de volver loca; veo a veces al cielo buscando una respuesta a todo esto y no la encuentro será posible que algún día vuelva a sentir esa emoción por tener un bebe

Rhayma De Leon Extrañando a Mi Mariposa.....

martes, 17 de septiembre de 2013

La fuerza de una madre



Vuelvo tras una larga ausencia. A veces llegas a encrucijadas en tu vida que hacen que te cuestiones si estás siguiendo tu camino, el correcto, el que te lleva por la senda del equilibrio la serenidad.

Tras remontar otro obstáculo más, aquí vuelvo. Hoy os quería traer una historia llena de dolor y ausencia por la muerte de un hijo, pero también, de fuerza, de coraje, de esperanza.

Perder a nuestros bebés nos quebró el corazón, pero poco a poco, volvemos a la vida, muchas de nosotras, transformadas y dispuestas a compartir el inmenso Amor que albergamos en el corazón. Os dejo con la historia de esta madre inspiradora. Las Mamás del Agua pronto sabemos que somos las Madres de la Humanidad, Madres diferentes, generosas, abiertas, altruistas.

miércoles, 24 de julio de 2013

Encuesta UMA MANITA Pérdida Gestacional Tardía



La Asociación Uma Manita, de apoyo a las madres y padres después de una muerte perinatal, ha puesto en marcha un estudio sobre la experiencia en el sistema sanitario español de las madres que han sufrido una muerte gestacional tardía (desde la semana 16 hasta el parto).

Para recoger toda la información pertinente, que ayude a mejorar el trato y los procedimientos hospitalarios, en estos casos, desde Uma Manita han elaborado una exhaustiva encuesta para las madres que hemos pasado por este durísimo proceso.

Por desgracia, la violencia obstétrica y el mal trato emocional también suelen cebarse en las madres que hemos sufrido pérdidas tardías. Situaciones como tener que estar hospitalizada al lado de una Mamá y su bebé o que te hablen sin ningún respeto, le quiten importancia a tu dolor, te hagan tactos de más, que no te dejen ver y/o velar a tu bebé, que no te permitan tener un parto natural y muchas más, pueden y deben, ser revertidas.

Ayudemos a las compañeras de Uma Manita y a las futuras Mamás que tengan que pasar por esta desgarradora experiencia. La información que aportemos servirá para mejorar las condiciones del parto y la hospitalización, también, para recibir un trato emocional más cálido y sustentador.

Puedes rellenar, hasta la encuesta en este enlace.



De antemano, muchísimas gracias por tu valentía y tu ayuda.

martes, 18 de junio de 2013

Visualización guiada “Momentos para la serenidad" (Podcast)



Tras la pérdida de nuestros bebés, a todo el dolor físico y emocional que sentimos, se le une una intensa actividad mental que, durante días o semanas, nos impide poder dormir o descansar adecuadamente. La preocupación, la tristeza, el repaso a todos los acontecimientos vividos nos abruma de tal forma que casi nos resulta imposible encontrar, durante el día o la noche, pequeños instantes de reposo, de sosiego.

Pensando, precisamente, en ayudarte a hallar, entre tanta tensión y dolor,  un tiempo de descanso y calma, he concebido y grabado, esta visualización guiada para ti.

Busca un lugar donde estés tranquila, siéntate cómoda y regálate estos minutos de relajación. Todas necesitamos descansar el cuerpo y la mente para recuperar fuerzas y así, poder afrontar nuestro duelo con mayores recursos físicos y emocionales.

Esta visualización guiada, también está pensada para que seas consciente de que no estás sola atravesando este durísimo lance. Muchas Mamás, muchos Papás, tenemos historias parecidas y queremos enviarte todo nuestro arropo, nuestro cariño y nuestro apoyo.

Para escuchar o descargarte el Podcast pincha en el siguiente enlace:

Momentos de serenidad

sábado, 15 de junio de 2013

Daniel, Niño del Amanecer



Daniel nació como un bebé mamífero, libre e indómito. Nació sin imposiciones, sin restricciones, gozando de su tránsito, de su camino, de su condición, de su Ser.
Daniel nació, mamó, se dejó arrullar, mimar, oler, besar, acariciar y Amar.
Daniel Amó, fue Amado y siempre será Amado, con un Amor eterno, creciente, expansivo y puro.
Daniel nació y al poco, se marchó.
La maternidad, la paternidad, el Amor fraternal, a veces toman vías intransitadas por la mayoría de las familias. En el lugar del gozo, de las ilusiones, del futuro, se imponen el dolor, la pena, la angustia, el ayer y el recuerdo.
Sin embargo, esto sólo ocurre durante un breve lapso temporal, aunque el dolor y la pena siempre estarán ahí, la marcha de los Niños del Agua, de los niños del Amanecer, como Daniel, al cabo, se transforma en bondad, empatía, generosidad y en un derroche de Amor hacia el resto de la humanidad.
Carmen, José, Pablo, la Mamá, el Papá y el hermano de Daniel son una inspiración para todas las personas que tenemos la suerte de conocerles. A pesar del duro tránsito que están atravesando, siempre tienen una mirada cariñosa hacia todo el mundo, una buena palabra, un gesto amistoso y un Amor generoso e ilimitado para repartir y ofrecer.
Daniel, su bebé, siempre estará en sus corazones, en los nuestros, recordándonos que no debemos juzgar, que el tiempo es sólo una entelequia a la que vence el Amor. Todos somos Uno bajo el sol, bajo, la Luna, bajo las estrellas. Los del ayer, los del hoy, los del mañana, todos los seres somos Uno.

Queridos Carmen, José, Pablo y Daniel, gracias. Gracias, por mostrarnos el camino de la bondad, de la generosidad, del Amor puro, desinteresado, Universal. Gracias.

Con todo mi Amor, cariño y admiración,

Elena

A continuación os dejo el conmovedor escrito en el que Carmen, la Mamá de Daniel, relata la historia de su bebé del Amanecer.
Para saber más de esta maravillosa familia podéis visitar su blog http://remamaradentro.wordpress.com


DANIEL
MI NIÑO DEL AMANECER

El 29 de abril de 2012 mi esposo y yo comprobamos con gozo que yo estaba embarazada, sería nuestro segundo hijito/a. Al primero que hicimos partícipe de esta buena noticia fue a nuestro hijo Pablo, que ahora se convertía en hermano mayor.
El embarazo fue un tiempo hermoso personalmente, como pareja y en familia. Estábamos llenos de alegría por tener otro hijo, además ilusionados de tenerlo en otro país, Perú. Superé la nostalgia de la tierra, de la familia y los amigos que sentimos los extranjeros cuando vivimos momentos tan transcendentes lejos del hogar. Me preparé, nos preparamos, y nos rodeamos aquí de gente maravillosa que nos acompañó.
Encontramos un equipo de profesionales que trabajaban para hacer partos respetados. Ellas me hicieron todo el seguimiento de mi embarazo. Como todo transcurrió sin ningún problema decidimos parir en casa.
A las 39 semanas y dos días de gestación me puse de parto. El día 22 de diciembre por la mañanita eché el tapón mucoso. Estábamos serenos y felices. El día anterior el ginecólogo me había hecho una ecografía y nos había dicho que estaba todo bien. Avisamos a nuestras familias y amigos de España que encendieron sus velitas para acompañarnos. Llamamos a la matrona para que estuviera preparada y avisara al resto del equipo, una médico y dos doulas. Pasamos el día tranquilos, preparamos las cosas que necesitábamos para el parto en casa, bailamos, nos tomamos fotos… que poco quedaba ya para que Daniel naciera y estuviéramos los cuatro juntos, de otra manera… Jose, mi esposo, preparó un rico puchero, con hueso de jamón que nos había mandado mi madre, así nos sentiríamos un poco más cerquita de nuestra tierra.
Habíamos preparado a Pablo en el caso de que estuviera despierto durante el parto. Almorzamos juntos y después Pablo se quedó dormido. Jose y yo pasamos la tarde tranquilos, las contracciones cada vez eran más fuertecitas y seguidas. Avisamos a la matrona y todo el equipo llegó a las 11 de la noche. Pablo se despertó a esa hora. Jose le dio de cenar con ayuda de las doulas. Me exploró la matrona y estaba ya de 5 cm de dilatación.
Estábamos en mi habitación, rodeada de mi música y bajo la luz de las velas que me habían mandado desde España mis queridas mujeres, madres y hermanas del corazón.
Mi esposo me susurraba al oído, me acariciaba y me daba masajes. Yo iba cambiando de postura y recordaba eso que me habían dicho para mi primer parto: “cada contracción una menos para verte”. Pablo terminó de cenar y también se vino a la habitación a acompañarnos, me daba besitos y me acariciaba. A las 2 y 14 de la madrugada del día 23 de diciembre de 2012 nació mi pequeño Daniel. Lo recibió su padre y me lo pasó a mi, lloró un poquito. Tenía sus ojos abiertos, eran color de cielo. Me lo pusieron al pecho. Al poco empezó a mamar en mi pecho izquierdo. Pablo que estaba a mi otro lado mamó también un poquito del derecho. Qué felicidad más grande, mis dos hijos en mi pecho, bajo mi regazo.
Daniel siguió en mi pecho. Pablo cortó el cordón umbilical en un gesto que llenó el ambiente de más ternura aún y que nuestro hijo no olvidará nunca. Alumbré la placenta sin dificultad. Daniel se había quedado dormido. A las 4 de la mañana la matrona, que había estado cosiéndome los puntos, lo notó demasiado quieto. Cogió a Daniel y lo vió raro, demasiado dormido. La matrona, junto a la doctora, lo auscultaron, parecía que su corazón no latía… Empezaron a  reanimarlo. Avisaron a mi esposo que estaba en el salón llamando a nuestras familias de España diciéndoles que todo estaba bien. Jose también ayudó en la reanimación. Yo no paraba de rezar. Después de una media hora de reanimación, no se pudo hacer nada más. Estaban saliendo los primeros rayos de sol, mi esposo me cogió de la mano con nuestro hijo Daniel en brazos y empezó a rezar: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”…
En ese momento no pude llorar, mi cuerpo tenía demasiadas endorfinas… Solo me decía a mí misma que la muerte no podía tener la última palabra y que el AMOR era más fuerte.
Después vino la locura de tener que tomar decisiones tan duras sobre cómo y dónde enterrar a nuestro hijo y fueron muchos los horribles trámites que tuvimos que hacer. En todo ese huracán recuerdo como un bálsamo en mi alma rota, el grito de desgarro y de dolor de mi madre cuando la llamé por teléfono para decirle la noticia. Ella expresó, le puso voz, a mi dolor. También guardo como tesoro en mi corazón las palabras y la cercanía de Isabel, la que iba a ser, la que realmente es, la madrina de mi hijito Daniel. Ella a pesar del desconcierto tan grande se tumbó a mi lado en la cama y me dijo: “cuéntame tu parto”. Me ayudó a conectarme con la grandeza y el milagro de la VIDA.
No me quise cortar la leche porque para mi significaba negar lo que había pasado: yo había parido… Además, mi hijo mayor Pablo seguía tomando pecho, no le iba a quitar el pecho de esa forma tan traumática. Pablo mamaba y me aliviaba, pero él no podía hacerse cargo de tanta leche. Con mucho dolor, sobre todo en el alma, me tenía que levantar por las noches para vaciarme un poco los pechos. Fueron momentos muy duros, muy dolorosos, pero poco a poco fueron pasando los días lentamente.
Con el paso del tiempo, el mucho dolor que hemos vivido se está transformando poco a poco en paz. Su lugar nunca nadie lo podrá ocupar y mi amor por Daniel, mi niño del amanecer crece cada día. Poco a poco vamos aprendiendo a dejarnos querer también por Daniel, que en la “otra orilla” nos espera. Como me dijo una querida amiga, nuestra maternidad es una “maternidad diferente”. Nuestros niños del agua y del amanecer, en su corta vida, nos traen un mensaje de amor y esperanza y son un puente entre el mundo visible y el invisible, entre el cielo y la tierra. Desde la “otra orilla” nos susurran, nos hablan al corazón…, ojalá nunca dejemos de escuchar su voz.



Carmen Mª Martín Cortés
Arequipa, 4 de junio de 2013