domingo, 11 de noviembre de 2012

Historias de Nuestros Niños del Agua: Fernando


Hoy os traemos la historia de Fernando, un precioso Niño del Agua que estuvo físicamente acompañando a sus padres, Paula y Enrique, durante once semanas (más o menos dos semanas).
Fernando, a través de las palabras dictadas a su madre, ha querido él mismo narrarnos las circunstancias de su breve, pero intensa, vida dentro de la barriga de su querida Mamá.
Paula y Enrique, como padres de un Niño del Agua, han pasado por unas circunstancias muy duras y devastadoras, sin embargo, la mayor enseñanza de su maravilloso hijo, el regalo más precioso y preciado que les ha dado, ha sido el de haber sentido, y poder albergar por siempre en sus corazones, un Amor puro, envolvente y eterno.
El Amor Universal es como un río. El Amor, fluye y se reparte por doquier libremente, impactando en nuestras vidas, e inundándonos nuestros corazones con sus numerosas e infinitas gotas de empatía, altruismo, compasión, dulzura, armonía, y paz. Todos aportamos pequeñas gotas a este río de Amor, sin embargo, la mayor contribución, la más pura y preciosa, la realizan nuestros Niños del agua, pues ellos, llenan nuestros corazones, sin pedir nada a cambio, de un Amor infinito, insondable, puro y eterno.



Fernando




Hola mi nombre es Fernando Ollanta  Yacir Muley Rios, mis padres son Paula Rios y Enrique Muley, lo que leerán a continuación en un resumen de mi breve vida, o tal vez de mi rápida muerte. (Para mis papás era varoncito aunque de haber sido una nena igual me hubieran dado todo su amor).
Si les escribo a través de los pensamientos de mi mamá, es para que conozcan un poco de quien era. (Además que a esta corta edad no sé escribir todavía y menos enviar un  mail)
Yo llegue a tener exactamente 11 semanas mas menos 2 semanas de vida, mi mamá  cuando se entero de mi existencia se puso muy contenta aunque sé que  le cause muchos malestares de: nauseas,  vómitos, falta de apetito, mareos, falta de energía,  exceso de sueño,  que poco a poco  ella los iba lidiando, incluso mi papá tenía que enojarse para que ella comiera como una niña chiquita que hay que estar diciéndole que coma o sino pedro moreno, si saben quién es pedro moreno, bueno ese es asunto de otro día. Mi mami no podía trabajar, ya que el transporte es muy rudo aquí, el camino en casi todos los lados es muy malo, esta lleningo de baches como dicen aquí,  y como todo está lejos  los viajes eran de 1 hora a 45 minutos y el retorno a casa era otro problema, ya que  irse en taxi es poco factible, excesivamente caro,  y el micro o bus viene como sardinas y  era mejor evitar que nos aplasten y lastimen por eso se decidió  por el momento no trabajar y quedarse en casa.
Al iniciar sus controles  médicos, mi mamá fue a hacerse una ecografía y como eran apenas 5 semanas  le dijeron que yo no latía,  pero no era así, si  latía pero no con la fuerza de un bebe de 20 semanas, recién estaba empezando a vivir, ya con  la consulta de otro médico, mas experto  explico a mis papás que yo estaba bien, mi mami estaba bien y que vallamos con calma.
De ahí vinieron los controles  necesarios  para el seguro materno y todo estaba bien, mi vida era placentera.  Ya que vivía en una placenta jajaja, les pillé, no mentira estaba muy contento.
Al despertar cada día  era la alegría de mis papás, me saludaban y al ir despertando empezábamos a escuchar con mi mami música de Mozart, especial para mí,  ya que mi mami me decía que esta música era para que tenga un desarrollo  psicólogo cognitivo y no sé que mas,  ella sabe,  pregúntenle,  y a medida que ella  empezaba a hacer sus actividades   yo la acompañaba,  desde aquí.
Ya por las tardes la cosa era más movida  escuchábamos a Octavia,  y  creo que me  gustaban,  pero todavía no sé,   pero por ahí y me convertía a unos 20 años en músico,  aunque mi mamá quería que  valla pensando en lo  de ser  arquitecto como mi papá.
Mi mami me leía cuentos y ella estudiaba mucho en internet de cómo me iban a educar y cuidar, ya tenía muchas amigas bloggeras de España que la estaban apoyando y era divertido leer esas historias.
Mientras mis papás  iban pensando  que  tendrían que comprar, más bien que no se compro nada,  yo seguía aquí en mi etapa placentera.
Pero cambio 360 grados todo y fue rápido, muy rápido.
Era día jueves  habíamos vuelto de la consulta donde  le midieron a  mi mami  la temperatura, el peso, la presión, preguntas de rutina,  le midieron el nivel de tamaño de la pancita, muy chica todavía,  todo rutina, por cierto no piensen como mi abuelita que la auscultaron, pues no lo hicieron, en el servicio de control natal son médicos generales y a menos que la cosa sea grave recién  actúan, antes solo rutina,  así que todo iba  bien.  Pero luego de almorzar aparecieron en la ropa  interior de mi mami unas manchitas pequeñas casi imperceptibles de color café,  ella preguntó  a su amiga Liz, que sabía de eso y le tranquilizo que no era grave y luego se decidió ir al centro de salud pero al día siguiente, por que  salir en la tarde es una  mala idea, estamos  a 39 grados y dos viajes en día,  no es bueno.
Entonces se decidió descansar, mirando tele, con la Laptop en la cama.
Al día siguiente fuimos al centro de salud y solo le indicaron que  valla tranquila que era normal  que vaya a reposar. Ella así lo hizo, pero la preocupación empezó a   molestarle. De los cambios no mejoraron ni empeoraron,   hasta el sábado, que empezaron a salir unos coagulitos  chiquitos rojos cafés como café viejo, y vuelta  a investigar.
Ya el día domingo  la situación seguía igual, color café, como lo diría ella,  pero  al anochecer a eso de las 8pm  cambio.
Empezó un fluido de sangre roja  con unos coágulos un poco mas grandes como de un mililitro,  preocupados  llamamos al médico  y le dijo  vengase a la consulta  que yo aquí la espero, pero no es tan fácil, sin auto aquí es imposible  moverse en domingo, entonces  nos receto un medicamento el cual al final no se consiguió, ya que  también estaban rezadas las farmacias a las que fue mi papá,  y eso que estuvo dando vuelta como  cuatro horas buscando,  y en fin para que comentarles el horror en Santa Cruz, para salir el domingo en la noche,   mi mamá insistió en ir  al hospital pero se decidió ir al amanecer,  esa noche fue horrible  le empezaron  unos dolores  que hasta ahora no se le habían manifestado a mi mami  como si le dieran de combazos en el estomago, y  a eso de las 2 de la mañana se puso de pie y empezó  la sangre como  grifo abierto  con coágulos como higaditos de cuatro centímetros,  con dolores en sus piernas.
Preocupados mis dos papás, de cómo ir sin  seguir  dañando aun más esa situación con el caminar obligado a entrar una movilidad o incluso el movimiento   de camino  en la movilidad, se decidió ir a un hospital cercano,   se atendió a mi mamá y le indicaron que ahí no podían hacer nada que se fueran al hospital materno,  entonces se fue,  al llegar ahí  luego de varias revisiones se descubrió que yo ya no estaba  con mi mamá, ya me había ido y a mi mami la tenían que internar por que entro en etapa de shock por la pérdida de sangre excesiva, además que tenían que aspirarle  los resquicios de placenta,  del aborto espontaneo acuoso.  Ella suplicaba por mi porque se  agotaran todas las posibilidades de que estuviera ahí, pero yo ya me había ido, me fui cuando me despide en sueños esa última noche en las pocas horas que ella durmió, le pide que  no sufra mucho, que yo siempre estaré a su lado y  que siempre  jugare con ella en sueños  como lo hemos hecho varias veces,  hasta que ella pueda un día  tenerme en sus brazos y juguemos    mucho.
Tal vez  algo que  no me gusto, es que la trataron a mi mami como si ella se hubiera provocado todo esto, pero al final entendieron que ella me quería mucho y que luchaba por mí, al igual que mi padre.   Ya  luego de la tortura que le hicieron, más tranquila, le hablo un medico que no era Boliviano, era Brasilero ahí le explico de una manera más  exacta  y no con tanta incógnita como lo habían hecho los otros médicos y las  enfermeras, lo que había ocurrido,   más allá de la edad, ya que pasado los 30 es complicado las cosas,  se presentan  desarreglos extremos hormonales de  niveles altos de estrógeno por el embarazo, a su vez que el cuerpo  rechaza   un feto cuando  encuentra deformaciones congénitas de  combinaciones cromosómicas que luego generar síndromes como el de down o de touret, y otros,  a veces los rechaza a veces no,  pero sé que  de haber seguido mi mami me hubiera querido igual.
Puede que se hayan presentado debilidades en la placenta,  por cualquier cosa, caídas pesos, alimentación, menstruaciones falsas, Por cierto ella no tuvo caídas ni levantaba cosas pesadas  y mi mami estaba muy afligida de no haber venido el día jueves,   pero  también le explico que de haber  venido  se hubiera puesto una inyección  para parar esto, pero hubiera  continuado el siguiente mes de nuevo,  ya que los abortos acuosos  presentan esa característica,  si  tiene que ocurrir ocurrirán antes o después,  y cada mes correteando, al final  incluso podía a llegar a morir también dentro de la barriga de mi mami,   o nacer con preclamsia,  algo inevitable terrible, y por que?, la respuesta es que debió planificase con más calma el preembrazo con seguimiento  y monitoreo médico, es que todo fue muy rápido para mis papas y es cierto,  falto algo ahí,   que no debió ser todo hecho a lo loco, ahora ellos lo saben y lo harán  con calma. 
Yo volveré de aquí a unos 10 meses según lo que le indicaron a mi mami que  siga una etapa de control con anticonceptivos para que ella se recuperé y de ahí los siguientes meses con el monitorio de un médico ginecólogo  planifiqué con calma el nuevo embarazo y verán que volveré pero lo que me preocupa  que   ya no sea Fernando sino Fernanda, jajaja. Mis papas estarán ahí esperándome con calma y  con todo el amor del mundo para mi sólito, en fin  por lo pronto tengo mucho trabajo aquí en el cielo al lado de Dios,  como Ángelito  cuidare de cerca a mis padres para guíalos y desde aquí enviarles todo mi amor.


lunes, 22 de octubre de 2012

Somos Amor y Eternidad




Cuando sufrimos una pérdida,
 la soledad nos inunda,
invade nuestro cuerpo,
y hace que nos sintamos tristes,
aisladas,
abandonadas.

Sin embargo,
no estamos solas,
el inmenso Amor por nuestros hijos,
 siempre estará ahí.
Habremos pasado poco tiempo físico con ellos,
pero,
nuestro Amor es infinito
y
perdurará a lo largo de la eternidad.

Su cuerpo físico partió,
pero su espíritu,
nos acompaña,
paso a paso,
día a día,
permanece con nosotras,
permanece con nosotros.

Sus almas caminan a nuestro lado,
dentro de nuestros corazones,
impregnando nuestra esencia
y nuestros espíritus.

En un breve tiempo finito,
sentimos la inmensidad
del Amor.
Y ahora sabemos,
que el Amor es infinito,
que perdura,
eternamente,
y
que Todos somos Uno.

jueves, 18 de octubre de 2012

Viernes 23 de Noviembre, primera Reunión del grupo de Apoyo Niños del Agua, Rincón de la Victoria (Málaga)




Desde Niños del Agua, con el apadrinamiento de la Asociación Junto a tu Doula, hemos decidido crear un grupo de apoyo presencial para madres y padres que han pasado por el terrible trance de una pérdida gestacional o perinatal. Nos reuniremos una vez al mes, en el Rincón de La Victoria, Málaga, para poder ayudarnos entre tod@s, hablar en libertad, despejar dudas y sentirnos apoyadas/os tras nuestras dramáticas experiencias.
 
Si estás interesada/o en acudir, estás invitada/o, tendremos la primera reunión el viernes  23 de Noviembre a las 17:00 h.  En esta primera reunión hablaremos de las pérdidas gestacionales y del tabú que existe alrededor de estas. Aunque tomemos un tema como hilo conductor de las reuniones, el contenido de estas es flexible y podemos cambiarlo según las necesidades de los miembros del grupo.

El lugar de reunión será Camino Viejo de Vélez, nº 65, bloque 7, ático A
Ven a compartir con nosotras tu pena, tu experiencia, la Historia de tu Niñ@ del Agua, tus temores, tus dudas.... Entre todas y todos, nos apoyaremos, sin juzgar, sin opinar.

Puedes apuntarte, plantearnos todas tus dudas y preguntas a través de nuestro correo electrónico:

O en nuestro grupo de Facebook: https://www.facebook.com/NinosdelAgua

Os esperamos a tod@s

Elena, Jasmin y Ramón

lunes, 15 de octubre de 2012

La pérdida de un bebé, por Sonia Canal



Sonia Canal, Doula, Mamá, y gran amiga nuestra, ha tenido la amabilidad de cedernos para su publicación, el emotivo texto que escribió, hace pocos meses, tras la pérdida de su Niño del Agua. Pensamos que este escrito, además de por su delicadeza y el Amor que destila, puede servir de gran ayuda a muchas mamás pues en él, podemos leer la carta de despedida a su bebé (paso fundamental para poder a comenzar a elaborar el duelo por la marcha de nuestro hijo) y también, habla del tratamiento expectante y de cómo no siempre es posible llevarlo a cabo. 

Las Mamás que pasamos por una pérdida gestacional o perinatal, tenemos que estar abiertas a todas las posibilidades y no cerrarnos en banda a nada, sobre todo, cuando nuestro estado emocional y anímico pende de un finísimo hilo. Al sufrir una pérdida, no debemos perdernos también a nosotras mismas, debemos aprender a volver a amarnos y no exigirnos más de lo que podamos ofrecernos en esos trágicos momentos. 

Tras su durísima experiencia, Sonia se ha especializado en acompañar pérdidas, por su especial sensibilidad y por su profunda empatía, su labor es valiosísima. Os dejamos el enlace a la entrada que publicó con este texto en su blog, Abrazando la maternidad,  para que paséis a visitarlo y podáis conocer más en profundidad a esta extraordinaria mujer y su maravillosa labor como Doula.
http://www.abrazandolamaternidad.com/2012/07/perdida-de-un-bebe.html
Sonia, desde Niños del Agua queremos darte las gracias por tu generosidad!! Un fuerte abrazo.


La pérdida de un bebé, por Sonia Canal




1 de cada 4 embarazos no tienen éxito. 

No es ningún consuelo. Perder a un hijo es una de las peores cosas de la vida, si no la peor.

Está claro que no todo el mundo lo vive igual, pero si podemos compartirlo, sentirnos comprendidos, hacemos el duelo... en vez de esconder nuestro sufrimiento... se sobrelleva.

Recientemente perdí a mi bebé. Lo alojé en mi vientre durante 15 semanas, aunque desde la 8, no le latía el corazón. Lo supimos a la semana 12, fué un shock terrible. Ni mi cuerpo ni mi intuición me habían avisado. Lloramos, gritamos, nos rebelamos. A los dos días, pudimos asumirlo. Y nos despedimos.

Al día siguiente, me desperté diferente. Estaba en paz. Me sentía más ligera. Con nauseas todavía, pero sentí que mi bebé, su alma, había abandonado mi cuerpo. Puede sonar esotérico, pero esa fue mi sensación.

En efecto, esto fue lo más duro de aceptar. Que el cuerpo físico de mi bebé no quisiera abandonar el mío por sí solo, de forma natural. Ya llevaba 4 semanas de más en mi vientre, dentro de una placenta muy activa que me mantuvo engañada hasta mucho más allá con nauseas y demás síntomas de embarazada, cuando mi pequeño ya había decidido irse hace tiempo...

El caso es que fueron pasando los días y mi cuerpo no reaccionaba. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia en el bajo vientre. 

Con la ginecóloga acordamos esperar todo lo que yo quisiera. Nos íbamos viendo cada semana, y en cada visita veíamos de nuevo a mi bebé por ecografía transvaginal, el cual no mostraba ningún signo de desprendimiento. Eso también fue duro. 

Y yo seguía todos los días visualizando como lo expulsaba naturalmente... yendo al baño cada vez que lo necesitaba, con mi palanganita (la idea de que mi bebé pudiera irse por el wc me horrorizaba!), tomando alguna sesión de Reiki, reflexología y metamórfico... pero nada. Ni un pequeño sangrado, ni una mínima molestia... este bebé tenía otra cosa pensada para mí.

La primera semana yo no quería oír hablar de legrado (deformación profesional), la segunda sí escuché, y la tercera fui yo quien lo pedí. Pero no derrotada o resignada, si no todo lo contrario, pues fue una decisión bien meditada, asimilada, aceptada, y deseada. Así que a la semana 15 programamos la intervención. Tenía que ser así.

Hacer el duelo, sentirse comprendida y acompañada, y esperar, lo más duro pero tan necesario! el haber intentado dar la oportunidad al cuerpo a expulsarlo por sí solo, el haber podido despedirme como dios manda, y haber tomado la decisión yo misma en todo momento... todo eso han hecho que hoy, a una semana escasa de la intervención, me mantenga entera, en calma, en paz... triste también, porque una pérdida es una pérdida, pero ENTERA...

Gracias bebé por enseñarme a esperar, a compartir, a perseverar, a confiar, a amar, a despedir, a acompañar, a reír, a llorar, a respetar..





miércoles, 3 de octubre de 2012

Los niños y las pérdidas

Cuando sufrimos una pérdida, una pregunta frecuente que se nos plantea a las madres y a los padres es la de cómo explicarles a nuestros hijos que su hermanito o hermanita se ha marchado, o se va a marchar, y que todos los proyectos que tenía la familia planteados para la llegada del bebé no van a poder llevarse a cabo.
Muchas veces los niños, muy permeables y emocionales, tras la pérdida física, son conscientes de que algo no va bien, aunque los progenitores no hayan encontrado el momento adecuado para contarles lo sucedido. Ven a sus padres preocupados y notan que pasa algo grave. Si se les niega y oculta lo ocurrido, lo único que se consigue es causarles angustia, ansiedad y sufrimiento, incluso en ocasiones, sentido de culpabilidad.
Cada familia, tiene sus propias experiencias y circunstancias, pero lo más recomendable para los otros hijos es que se les cuente la verdad y, por supuesto, en todos los casos, incluso si la pérdida ha sido de pocas semanas. Aunque el embarazo, por desgracia, no se haya alargado mucho en el tiempo, la ilusión y el Amor por el bebé es igual de grande en todas las familias y el duelo va a tener que ser elaborado de igual forma. El dolor no puede cuantificarse y medirse por cantidades, es un sentimiento y siempre es intenso y duro.
Y ¿cómo hablarlo? De forma sencilla, con palabras claras y adaptando la explicación a la edad y la idiosincrasia de cada niño.
Lo ideal sería que lo contarais la madre y el padre, si no puede uno, el otro, si no os encontráis con fuerzas, pidiendo ayuda con su presencia a la Doula, a un familiar, a un amigo muy próximo a los niños, en casos extremos a un psicólogo especializado en pérdidas.
Cuando se lo comentéis a los niños, no es necesario que os retengáis, llorad si lo necesitáis, habladle de vuestra pena, de vuestros sentimientos. Ellos también se van a sentir muy tristes y necesitan comprender que no es nada malo, ni extraño, que todos lo estáis pasándolo mal porque esperabais con mucha ilusión a vuestro bebé y este, no ha podido vivir una vida fuera del útero.
A veces, el niño se entera sin más de la pérdida, o bien porque estaba allí cuando ocurrió, o porque estaba presente en el momento de comunicarla el médico o bien por otros motivos. En estas ocasiones, lo único que podemos hacer es acompañarnos todos en nuestro dolor. Todas las personas implicadas en el embarazo se deshacen en jirones emocionales al conocer la noticia, no hay solución, ni escapatoria, lo único que podemos hacer para asumir nuestra pérdida es unirnos y apoyarnos, hablar, abrazarnos y llorar juntos.
El día en el que detectaron las malformaciones fatales de nuestra pequeña Luna todos los miembros de nuestra pequeña familia estábamos presentes. Fuimos a revisar su corazoncito para ver si el pequeño defecto que habían detectado en la semana 20 se había resuelto y nuestra hija mayor, Adriana, entró con nosotros en la prueba, como en todo el embarazo, quería estar presente en todo el proceso. Todos pensábamos que nuestra bebé uterina estaba sana y bien, ni nos planteamos que pudiera ocurrir el fatal desenlace que con posterioridad vivimos. Pero las noticias fueron catastróficas, su corazón estaba irremediablemente dañado y así nos lo comunicó la doctora, no había esperanza, ni solución. De esta forma tan abrupta se enteró su hermana de que la bebé soñada, su compañera de juegos no iba a poder vivir. Tanto la doctora como nosotros estábamos en estado de shock y, en el momento, no supimos reaccionar. Así se enteró Adriana de nuestra desdicha, al tiempo que nosotros.
Cuando llegamos a casa, el estado emocional de los cuatro era penoso. Adriana, por lo general una niña tranquila y dulce, se puso durante media hora a tirar todos sus juguetes por todas partes, a lanzarlos con rabia. Nosotros la acompañamos en silencio, ella era más valiente que nosotros y estaba comenzando a elaborar su duelo. Después, lloró amargamente durante más de una hora y al finalizar, le hizo un dibujo a Luna en su pizarrita magnética y nos dijo que se había despedido de ella. Nuestra pequeña, con tres años recién cumplidos nos dio una lección de fuerza y valentía. Sabía que la hermana físicamente no podía vivir y nos dijo que la pequeña Luna no podía nacer. Los niños son muy fuertes y sabios.
La muerte está ahí, no la podemos negar. Nuestra sociedad la oculta e intenta hacer de ella algo invisible para la mayoría. Sin embargo, todos sufrimos la pérdida de seres queridos, a veces, demasiado pronto, como en el caso de los Niños del Agua que se marcharon habiendo conocido sólo la vida acuática del ser humano.
Como padres, tenemos la responsabilidad, para con nuestros otros hijos, de acompañarles de forma franca y honesta en su proceso vital. Debemos ayudarles a comprender la verdad, a aprender, todos juntos,  a asumir la ausencia de nuestro amado bebé y a afrontarla, pasando todos un proceso de duelo sano y necesario en el lloremos, en el que hablemos de nuestro pequeño que se marchó, de cómo lo queremos, de todo lo que hemos aprendido con su presencia, del Amor, de la vida, de la muerte.